Con esta obra, se pretende difundir y simplificar en lo posible, la pesca con artificiales; que manejadas con habilidad nos harán disfrutar de nuestros bonitos salmónidos.
Es de sobra conocida la voracidad y la codicia de nuestras truchas, su fruidez por los insectos y curiosidad por cualquier cosa que se mueva en su entorno. Pero esa codicia se transforma en recelo y miedo, cuando son forzadas a una pesca intensiva.
Todo ésto nos lleva a tener un extremo cuidado y delicadeza en la aproximación a la trucha y presentación del insecto, dando una oportunidad a nuestras moscas.
Esta colección da un abanico de insectos al pescador; dejando a su buen juicio la elección de las distintas imitaciones, que nadie mejor que él, va a poder determinar en cada momento, río, época y climatología.
Para terminar os invito a meditar sobre el declive de nuestros salmónidos:
Estos problemas los sufrimos todos los años y los vemos acrecentarse, denúncialos.
Agradecimiento especial a los maestros D. Iregua y D. Najerilla, profesores agradecidos del buen mosquero.
José Antonio Fernández Solo de Zaldívar