Locos por la Pesca

Logotipo de la Agencia del Conocimiento y la Tecnología Enlace a La Agencia del Conocimiento y la Tecnología Acceso al Gobierno de La Rioja

Río Cidacos

Zona baja del tramo. Candido Sevilla

Seguimos en el río Cidacos y por supuesto, nos dejamos guiar por Cándido Sevilla, que nos va demostrando sus conocimientos de un valle no tan lejano en el tiempo y de una realidad actual.
Nos encontramos de nuevo debajo de las ruinas de otra fábrica de paños. Esta pequeña fábrica, sólo tenía batanes y tintes, todos los días iban los trabajadores de Munilla, andando por el monte a estas fábricas.
Llegamos a tres pocitos muy buenos, con un ouentecito de tablas atado con una cadena, para que las crecidas no se lo lleven y un poco más arriba llegamos a uno de los más famosos pozos del río, Pozo Manso. El agua choca casi de frente contra la roca (muy alta) y sigue el pozo pegado a la roca (por la margen izquierda). Hay que estudiarlo bien, de lejos, si se le quiere sacar rendimiento, pues no es aceptable que te tengas que conformar con alguna truchita y pensar que el pozo es bonito, pero no tan bueno para pescar. Si el agua no está muy clara es conveniente que el bajo de línea no sea demasiado fino, pues dentro del agua (en la margen derecha), hay muchas plantas y las truchas clavadas buscan refugio en ellas.

Zona de pesca sobre el coto.

Un gran trozo de río con poca pendiente y sin pozos, aconseja no cansarse y subirlo por las choperas, a no ser que nos encontremos a principio de temporada y con bastante agua, momento ideal para rastrear la zona con alguna cucharilla.

Había cerca de la famosa fábrica de chocolates de Las Bargas un pozo grande, con cerca de dos metros de profundidad, que se ha rellenado mucho y pegado a la peña. Este pozo es conocido en la zona como "pozo frío" , por tener en la peña un manantial que hacía que en verano, con poco agua, se notase en el río una considerable diferencia de temperatura. Es un pozo muy bueno y con refugio debajo de la peña.
A menos de 50 metros, un canal de chapa de unos 20 cm. de anchura cruzaba el río para abastecer a varias huertas, que había en la margen derecha. Ahora no existen las huertas y ni tan siquiera se encuentra la regadera cruzando el río, pero se sigue llamando el pozo de la "canal".

Puente bajo el pueblo de Enciso.

El primer pozo del río, que es ya de Enciso, es un pozo pequeño llamado "de la fuente". En la chopera había una fuentecilla y el agua que manaba seguía por una zanja y terminaba en dicho pozo. Era un pocito donde se podían coger dos docenas de barbitos, antes de que repoblasen el río con truchas, porque el Cidacos, en la memoria de los ancianos del lugar, no ha sido nunca río truchero. Las primeras truchas se soltaron en este río en los comienzos de los años treinta. Lo cierto, es que estas truchas duraban muy poco en el río, pues eran perseguidas con trasmallos, botrinos, remangas y otras artes, hasta que terminaban en la sartén. Después, en los años setenta, alguien sembró el río en los primeros Km. De la provincia de Soria y desde luego a la guardería de Soria no se les informó de tal hecho. Como algunas de estas truchas no sabían que no podían cambiar de provincia sin permiso del entonces ICONA, fueron río abajo hasta nuestra Comunidad. Enterada ICONA (de La Rioja) de este hecho y no habían sido ellos, soltó truchitas arco-iris y ... todos contentos. Las truchas arco-iris que no fueron pescadas el primer día hábil de pesca (que fueron muy pocas, pues se pescaron por cientos) debieron bajarse al Ebro o desaparecer por encanto.
Al año siguiente, soltaron alevines de trucha común y formaron el coto de Peroblasco. Se nos había acabado a los indígenas la pesca del barbo de montaña en libertad.
Por aquellos años, también algún amigo de los pescadores soltó cangrejos en el curso inferior del Manzanares, descendiendo hasta el Cidacos en muy poco tiempo.

También ICONA se enteró del río con cangrejitos y terminó soltando alguno más en el coto.
Como anécdota curiosa, los mismos que soltaron cangrejos en el Manzanares, soltaron otro lote, en una fuente de aguas calizas en la que se formaban muchos pozos con un fuerte entramado de aneas, que daba cobijo a los cangrejos y donde se multiplicaron, a pesar de que un viejo pastor de ovejas les aplastaba la cabeza con su gayata, alegando " que esos arranclanes de agua, podían picar a las ovejas, cuando fueran a beber".

Vista desde el puente, bajo Enciso.Vista desde el puente, bajo Enciso.

Estábamos en el pozo de la fuente, a menos de 100 metros y en una pequeña curva se encuentra el pozo de "las riscas" (donde arrancaba el camino que subía a los escarpados montes de dicho nombre), donde con suerte se puede coger alguna pequeña pintona.

Vista desde el puente, bajo Enciso.

Muy cerca hay un par de pocitos con grandes peñas con buen refugio para las truchas y un poco más arriba llegamos al pozo de la presa de Las Bargas. De aquí parte una acequia grande que llevaba el agua para mover la fábrica de paños (lado del barranco hacia Enciso) y la fábrica de chocolates (lado de Munilla). Después la acequia no vierte en el río, si no que sigue para el servicio de las fábricas que antes habíamos nombrado aguas abajo. Este pozo que en apariencia es muy bueno, con grande piedras en el fondo, nunca ha sido muy rentable.
A menos de 100 metros, tenemos una curva de 150 grados, donde se forma otro pozo contra la roca en el que entra una suave corriente, que lo hace muy agradable de pescar.

Espero que con esta descripción del valle del Cidacos, consigamos que los visitantes de la página, hallan podido disfrutar y conocer un poco más, una zona que debemos defender y apoyar. Tanto por su riqueza paisajística, como por su potencial piscícola.

 Enciso.Rutas desde Enciso.

© Agencia del Conocimiento y la Tecnología