El río Oja fue un río emblemático y digno del pescador más exigente. Distintas gestiones sobre su cauce y una escasa pluviosidad, han dado al traste con la ilusión de muchos pescadores. No obstante en su parte superior, quedan preciosos tramos de pesca y unas bonitas truchas. Así que nos vamos a ir de pesca con Javier Urgoiti, buen conocedor de este río y que nos va a mostrar sus rincones preferidos.
A la parte alta del río Oja se accede desde Santo Domingo de la Calzada, tomando la carretera en dirección a Ezcaray. Apenas unos metros antes de llegar al casco urbano de Ojacastro se encuentra el puente del mismo nombre, punto donde comienza el tramo de río que vamos a presentar. Aguas abajo de este puente el río se seca completamente todos los años y no recomiendo a nadie que lo intente pescar, pese a haber visto buenas piezas sacadas en él, siempre por ribereños y ejemplares empozados después de alguna crecida.
Parece ser que el río Oja debe su nombre a la gran cantidad de hayas que poblaban su cabecera, que en otoño hacían bajar una auténtica alfombra de hojas. También se le conoce como río Glera, termino que significa acumulación de cascajo y con ello os podéis imaginar la morfología del río en el tramo aguas abajo de Ezcaray.
En efecto, todo el fondo del río está compuesto por cantos rodados, principalmente de cuarcitas, que configuran un cauce ancho, poco profundo y cambiante con las crecidas. Esta acumulación de cascajo provoca que el río prácticamente desaparezca en Ojacastro y vuelva a manar en Castañares, a ello contribuyen el gran numero de pozos de riego existentes en Santo Domingo y los encauzamientos-explanada que se han ejecutado recientemente.
El régimen de caudales es natural, sin embalses, con una punta de caudal en la temporada de deshielo y un gran estiaje a partir de julio. Dadas las características del lecho del río, las aguas retoman un aspecto pescable en cuanto pasan las crecidas, presentando normalmente unas aguas de una extremada claridad.

Se trata de un tramo de río con régimen especial de fechas de apertura y cierre, por lo que es obligado consultar la legislación vigente.
En la temporada 2002, el período hábil fue desde el 14 de abril al 30 de junio. Al margen de esto, los mejores meses de pesca son mayo y junio. Al principio de temporada las aguas suelen estar demasiado frías y las trucha spueden tener algo de actividad al mediodía. Al final de temporada, el agua es escasa, lo que nos abliga a ser muy cuidadosos en el acercamiento a las pintonas.
La trucha es toda común, con una buena pureza genética, dado lo escaso de las repoblaciones. El tamaño medio es pequeño y sacar una trucha de la medida nos obligará seguramente a devolver algunos ejemplares que no la tengan. Esto nos debería hacer reflexionar sobre la conveniencia de practicar la captura y suelta y la utilización de los cebos naturales. En cualquier caso, la capacidad reproductiva de esta cabecera es muy alta y todos los arroyos que desembocan en el cauce principal son excelentes frezaderos y zonas de alevinaje.
Todos ellos se encuentran vedados a excepción del tramo bajo del Ciloria, aguas abajo de Valgañón, que dado su escaso caudal y anchura de un metro solo puede pescarse al tiento.
Una excursión de pesca en el alto Oja puede tener tres destinos diferentes, la zona baja entre el puente de Ojacastro y Puente Canto en Ezcaray, la zona intermedia entre éste y la aldea de Zaldierna y la zona superior o de las aldeas, entre Zaldierna y el encuentro con el arroyo Ortigal. Pasaremos a continuación a dar un repaso a cada zona.
La parte baja tiene un cauce variable con los caprichos de las crecidas, con una anchura entre ocho y cuatro metros, constituyendo una sucesión de chorros y tablas bastante despejado, ideal para la pesca a mosca. Se seca últimamente casi todos los años y la calidad del agua por debajo de Ezcaray es mínima en los meses de verano. Esperemos que esta circunstancia se solucione con la reciente puesta en marcha de la depuradora de aguas residuales. Antaño se pescaban aquí las truchas mas hermosas de todo el Oja.
Se trata de una zona próxima a los núcleos urbanos, con zonas de paseo de margen y fácil acceso. En el casco urbano de Ezcaray, desde aguas abajo, existen tres puentes, el de la estación, el roto o de La India y Puente Canto. Dadas sus características sería sencillo establecer un libre sin muerte, que se vigilaría sólo y podría funcionar como una escuela de pesca por su facilidad de acceso y proximidad a los núcleos de población.
Destacan el tramo de las peñitas de Ojacastro, donde el río realiza una serie de curvas para esquivar las formaciones de conglomerados al pie de La Picota de San Torcuato, las tablas en la trasera del polígono industrial de Ezcaray y la poza al pie del puente roto, dentro ya del casco urbano.
La zona intermedia, aguas arriba de Ezcaray hasta la aldea de Azarrulla, tiene un cauce en canto rodado, bastante variable. En los últimos años ha sufrido unas cuantas obras de captaciones y defensa de márgenes que han trastocado sus fondos, esperemos que lo dejen en paz durante una buena temporada. Tenemos que pescarlo buscando las truchas, debmos recorrer las sucesivas tablas, debemos recorrer las sucesivas tablas, andando desde una a la siguiente, tanteando en esa pequeña poza, quedeja debajo de las salguera y prestando atención a las incorporaciones de los arroyos laterales, sobre todo el de Urdante y el Menares. Como podéis comprender, lo ribereños tienen una gran ventaja, al conocer los puestos preferidos por los mejores ejemplares. Además, estos cambian de año en año, por lo que nos exige muchas jornadas de pesca.
Las truchas no son abundantes, aunque podemos llevarnos alguna sorpresa. Como compensación es fácil de pescarlo con sedal pesado si somos cuidadosos en el acercamiento, quizá más difícil que el lance sea la decisión del lugar más adecuado desde el que realizarlo.
Sin lugar a dudas la zona mas bonita para la pesca se sitúa aguas arriba de Zaldierna. Pasada la aldea de Azarrulla podemos encontrar Puente Herma, donde la carretera pasa a la margen izquierda del rio y que divide la zona en dos tramos de características diferenciadas. Aguas abajo de este el río es mas abierto y mas ancho, mientras que aguas arriba es más estrecho y cerrado, entorno a los cuatro metros.
La trucha es pequeña, muy brava y con una magnifica librea. No son muy selectivas y entrarán a cualquier mosca que les presentemos en las condiciones adecuadas y con un criterio de río de montaña.
Pardones al principio de temporada, añadiendo olivas, tricopteros y hormigas a medida que avance la misma.
Las ninfas planas de heptagénido, los grandes plecópteros y las emergentes de trico serán nuestra selección debajo de la superficie.
La crecida del año 2001 ha modificado el cauce del tramo bajo y los fondos necesitan un período de asentamiento. En éste, el lance es sencillo porque todavía la vegetación no se ha asentado en las orillas.
Por el contrario en el tramo aguas arriba de Puente Herma la vegetación llega a formar auténticos túneles vegetales.
Aquí la reina es la cucharilla del "0", el cebo con caña larga y la mosca para un pescador muy delicado. No os desesperéis con las ramas de los árboles, ellas ya estaban allí antes de que vosotros llegarais.
En algunos tramos los fondos son de roca, con algunos pozos de consideración como el de Escorria, 200 metros aguas arriba de Puente Herma, y el de aguas abajo de Posadas, donde pesqué mi primera trucha y compartí en una ocasión un sereno con una jabalina y sus rayones. Qué susto nos pegamos los dos.
En la aldea de Posadas confluyen los arroyos Ayabarrena y Altuzarra, auténticas reservas del río, tanto de agua como de truchas. Aguas arriba de esta aldea el río baja bastante escaso de caudal en un tramo de aproximadamente quinientos metros "gracias" a la minicentral de Posadas, que no tiene ningún regulador de caudales ecológicos en su azud de toma.
Desde este azud hasta el final, en el puente de la carretera sobre el río Oja y la confluencia con el arroyo del barranco Ortigal, el río es muy estrecho, apenas tres metros, con lances y presentaciones difíciles en una sucesión de chorros, grandes piedras y cortos pozos, todo un desafío.
Espero que este paseo por el río Oja, a través de los conocimientos de Javier, nos haga reflexionar sobre la problemática de este valle y sirva para que lo visitemos y preservemos su riqueza paisajística, flora y fauna.
Sin ninguna duda es una de las zonas más bonitas que tenemos en La Rioja.

