Es la transformación bioquímica
que conduce a la conversión del mosto en vino por
la acción de las levaduras. Durante la fermentación,
el mosto sufre un aumento de temperatura y desprende burbujas
gaseosas. De este proceso, similar en su observación
a la ebullición, viene precisamente su nombre, que
tiene su origen en la palabra latina fervere, que significa
hervir.