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| Una
vez en la bodega, el vino necesita cuidados y atención
constante. |
Se produce de forma espontánea o
conducida con levaduras seleccionadas durante el proceso de
fermentación de los azúcares contenidos en el
mosto o en el zumo de uvas -glucosa o fructosa, fundamentalmente-
que se transforman por la acción de las levaduras en
alcohol etílico (etanol) y anhídrido carbónico
(gas carbónico). Además de estas dos sustancias,
se producen otras minoritarias, de componentes secundarios,
pero que tienen gran trascendencia en las posteriores características
del vino, aromas y gustos de origen fermentativo.
Para que la fermentación alcohólica
se realice en buenas condiciones es preciso mantener un control
sobre la temperatura. Las levaduras alcanzan su mayor grado
de desarrollo en torno a los 20º C, mientras que por
debajo de 13 o 14º C el inicio de la fermentación
es prácticamente imposible y por encima de 32-35º
C las levaduras cesan en su actividad, provocando paradas
de la fermentación.
Una temperatura elevada acelera la fermentación,
pero el grado alcohólico del vino obtenido será
menor. Por contra, una fermentación a baja temperatura
culminará con vinos con mayor concentración
alcohólica.
Con la colaboración de:
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