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El proceso es muy similar al del vino
blanco porque la fermentación la realiza el mosto solo,
sin presencia de hollejos.
Tras eliminar el raspón, la uva
se estruja y se dejan en un mismo depósito la pulpa,
las películas y las pepitas entre 6 y 12 horas para
que el líquido adquiera color y aromas extraídos
de las pieles de la uva tinta. En ocasiones las pepitas son
eliminadas con anterioridad para evitar sabores amargos y
taninos duros. Después se lleva a cabo la operación
denominada desfangado, que consiste en la retirada de las
partículas sólidas para que el mosto fermente
solo y a temperatura controlada (18-20 º C). Se obtienen
así vinos frescos y afrutados.
El resto del proceso es similar al de vino
blanco.
Con la colaboración de:
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