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La zona vitivinícola de Rioja se
ve afectada (favorablemente) por la confluencia de dos tipos
de clima: atlántico y mediterráneo.
Se dan temperaturas suaves a lo largo del
año y precipitaciones anuales medias idóneas
para el cultivo de la vid (en torno a los 400-600 l/m2) que
debido a su escasez en verano favorecen, junto a la luminosidad,
una buena maduración.

A estos factores se unen diversos factores
geográficos, especialmente la cadena montañosa
formada por los Montes Obarenes y la Sierra de Cantabria,
que limitan la llegada de vientos del Cantábrico.
Con la colaboración de:
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