|
El
vino como acompañante
Se denomina maridaje al arte de combinar platos y vinos
con el objetivo de lograr una sinergia de aromas e,
incluso, de colores. Es un arte subjetivo, abierto a
constantes aportaciones.
Armonía entre vinos y platos
Cuando
se trata de adecuar un vino a una comida, existe una
norma lógica que podemos seguir: debe existir
una armonía entre cada vino y el plato al que
acompaña, para que ninguno de los dos prime sobre
el otro.
La
relación entre vino y comida puede buscarse por
afinidad o por contraste de sabores, aunque hay quien
es partidario de tener en cuenta la textura o el aroma
de los platos a la hora de combinarlos con el vino.
El gusto personal y la experiencia son la mejor guía
al respecto. No obstante, en el caso del vino de Rioja
existen algunas pautas suficientemente contrastadas
que conviene no perder de vista.
El
ajo, la cebolla, el vinagre y el pimentón son
los grandes enemigos del vino.
El
olor del ajo se impone a los más delicados aromas
del vino y los taninos de los vinos más jóvenes
se convierten en amargos y rudos.
La
cebolla fresca es menos agresiva, pero tampoco combina
bien con el vino, igual que el vinagre, que puede acabar
con el mejor vino. Es recomendable moderar su uso en
las ensaladas o, en su caso, recurrir al limón.
Otros
alimentos no recomendables son: el apio, nefasto para
vinos jóvenes y cavas, aunque admite rosados
o blancos semisecos; los berros, que aumentan la astringencia
de los tintos; las alcachofas, que sólo combinan
con rosados afrutados; o los huevos.
El
vino como ingrediente
El
vino también forma, a veces, parte como ingrediente
en algunos platos. Entre un 80 y un 90% del volumen
de vino es agua, que se evapora durante la cocción.
En el plato quedan, pues, ácidos, azúcares,
glicerol, taninos, minerales y vitaminas. En definitiva,
sustancias que conforman su extracto y que proporcionan
alimento y confieren personalidad al plato cocinado.
Los
vinos que se utilicen como ingredientes deben ser de
buena calidad y estar en perfectas condiciones, ya que
si están turbios o su acidez está desequilibrada
pueden afectar negativamente a los platos.
Con la colaboración de:
|
|